junio 28, 2010

La vida de los peces.

Ayer en una de esas decisiones que uno toma abruptamente salí de casa con destino al cine, y vi La vida de los peces, de Matías Bizé. El verla fue algo instintivo, como también por las recomendaciones y buena crítica que había recibido.
Con ellas no puedo estar en desacuerdo, aunque tiene un comienzo lento, que en momentos puede ser soporífero, sin embargo, hay algo en ella que invita a seguir viéndola.
Andrés, un periodista de una revista de viajes, regresa a Chile después de 10 años a reencontrase con sus amiigos, pero principalmente con Beatriz su amor de toda su juventud. El lugar de reunión es el cumpleaños de un amigo común, donde comienza a reencontrarse, no sólo con amigos, sino que también con su pasado. Ahí se van tejiendo historias que van entre la alegría y la tristeza. Sin embargo, Andrés tiene la esperanza de 'recobrar el tiempo perdido' se siente motivado a cambiar el presente,el cual no es más que el resultado de su pasado.
¿Cuántas veces no hemos deseado tener el poder de manejar el tiempo, de poder ir y venir en él? Si pudiéramos, qué dejaríamos de hacer y qué haríamos también.
Sin duda que miramos el presente y el futuro a partir de nuestro pasado, de lo que hemos sido, pero siempre existe esa posibilidad de movernos, no estamos enjaulados, no somos prisioneros de las circunstancias, no existe esa inevitabilidad histórica.
Somos sujetos históricos y como tales podemos hacer historia.
Ahí es cuando Beatriz debe decidir que hacer con su historia, la cual movería la historia de Andrés.

mayo 23, 2010

Dr. Chase

Ayer mientras veía Dr. House, serie que destaca por su filososofía que dice 'todos mienten', me quedé pensando en esa parte cuando Dr. Chase le pregunta a Dra. Cameron: ¿Did you love me?, (¿me amaste?).
No, I didn't. I don´t know, she answered him.
No, no te amé. No lo sé, le respondió.

Quizás por eso aún estás ahí, porque todavía no escucho aquello que sé que sentías, pero que me aliviaría. Por eso quizás te llamé hoy, sólo me gustaría saber que sentías por mí. Sólo sé, como te lo dije: pendejo te quiero mucho, y es verdad.
Quizás en ese 'es verdad', estaba ese, por favor creéme.
Siempre acostumbro decir: hazle caso a tu instinto, ellos tienen razón. Cosa que aprendí de un amigo.
A, por eso será que cuando esperábamos un bus, te canté: Ámame, puede ser que sin darme cuenta algo me decía, me invitaba a demandar de ti eso que yo sí sentía por ti, que me amaras.
Qué miedo, qué ganas de saber: ¿me amaste?, ¿me quisiste?...
Como dijo Dr. Chase, estoy tranquilo con tu no, porque eso dice que no equivoqué, que terminaras conmigo no fue mi culpa. De lo cual estoy -casi- seguro.
De tal manera que lo que paso no fue más que la excusa para que ¿todo? se acabara.

¿Me quisiste?

Yo, Claudio.

febrero 09, 2010

Oportunidad.

Hoy pienso que en ese momento debí sentarme al lado izquierdo del bus, en ese asiento que quedaba vacío. Pero no tuve la fuerza, quizá la voluntad de hacerlo. Por ello el arrepentimiento está presente.
Pensar que durante años esperé, lo cual no es una exageración, sino que algo real. Fueron varias veces, muchas en las cuales me pedías un belmont light, un dos en uno de menta, y leer el horóscopo. Fue rutina que esperaba, me intranquilizaba el no verte. Cuando lo hacía era especial, lo hacía tratando de pasar desapercibido, era un secreto, te observaba mientras leías
el horóscopo.

En aquél tiempo no me atrevía a hablarte mucho, podía quedar al descubierto. Tú quizás te atrevías más que yo, pero mi incapacidad para darme cuenta de ello no me permitía verlo. Fueron años, estaba en séptimo básico, lo recuerdo, pues estudiábamos en el mismo colegio, pero en jornadas distintas. Lo cual en ese momento era bueno, o no, pero no me generaba la complicación de encontrarme contigo en el patio.
Así pasaron meses, hasta que después de haber pasado a segundo año de Universidad me contaron que ambos teníamos el mismo secreto. Fue una experiencia fuerte, sentí que perdí mucho tiempo, que quizás el belmont light, el chicle de menta y el horóscopo eran sólo una excusa, ¿lo eran?
Al mismo tiempo me consideraba muy torpe al no seguir los consejos de mi madre, cuando me decía que podía ser más amigo de ti. Pero el temor a ser descubierto me limitaba, la pregunta era, ¿y si lo sabe?, ¿si lo descubre? Eso no quería.
Después me encontré con tu madre, pero aún existía ese miedo, no me atrevía a preguntarle por temor a ser descubierto. Sólo hice esa vaga pregunta, ¿cómo está? Supe que estabas mejor, que habías conseguido muchas cosas, que habías hecho giras, en ese momento andabas en una.
Fue en el tiempo de las micros amarillas la última vez que te vi, no me atreví a sentarme a tu lado, fue miedo, no quería ser rechazado, no sabía qué decirte. Sabía, tal como lo sé ahora, que fuiste la primera persona por quien me sentí muy atraído, y como esos amores quinceañeros estás dentro de esa idealización. En ese modelo de amor infantil, donde prima la pureza, donde todo es lindo. Hasta el día de hoy te busco, me gustaría poder conversar contigo, decirte que fuiste mi primer amor, quien primero me puso nervioso. Ya han pasado 10 años desde la última vez que te vi, y 18 años desde el belmont light. Nunca lo había pensado en años, son bastantes. Y aún espero encontrarte.
Yo, Claudio.

noviembre 03, 2009

Abandono.


Es duro el abandono, sobre todo cuando estás convencido que diste todo cuanto pudiste. Ahí sólo queda prguntarse ¿por qué?
Pero se aprende de él.

octubre 01, 2009

Viva México!

Al final el círculo se cerró... por fin pude conversar, no fue fácil, aunque fue mucho menos complicado de lo que suponía. Nos reímos mucho, conversamos bastante y pude confiar nuevamente en ti.

No sé bien que puedo esperar, quizás sólo puedo esperar sorpresas, o bien desilusiones, en tanto, que rompas esquemas, como ese 'pensé que no vendrías'. Ese desilusionarme de una decepción ha sido una muy grata alegría.

Me alegra pensar que cuando me emocioné, casi lloré por ti, me creíste, no fue tiempo perdido. Aunque aún lamento y creo que lo seguiré haciendo el haber terminado como terminamos, y siempre quedará esa pregunta imposible de responder ¿qué habría pasado si no hubiese sucedido lo que pasó?...

Ahora cuando pienso en ti es distinto, ya no hay sentimientos confusos, sino que esa preocupación del ¿cómo estarás?

Lo mejor fue que al final del día pudimos decir: 'Hacía tiempo que no lo pasaba tan bien'. Fue lindo, Se agradece la compañía, fue una linda despedida.

Bonne chance!

junio 29, 2009

Coming out reloaded.

No entiendo esa curiosidad -morbosa- por conocer los secretos más íntimos de los otros. Como si no tuvieran suficiente con los suyos, o será que no tienen la capacidad de detenerse y reflexionar -palabra en extremo superior para éstos- sobre su vida, que recurren a la de otros. O en último caso, no son lo suficientemente creativos, por no decir unos aburridos sexuales -que pena por sus parejas- que buscan algo interesante en la de otros.
Ahora es posible entender la violacion a la privacidad de Cecilia Bolocco. Pero también hay más, nunca he entendido ese sacar del clóset a los otros. Ese rumorear sobre con quién se acuesta su supuesto amigo?. Pero también en la farándula, de decir que tal o cual actor es gay o lesbiana, es relevante?. Por qué ese asombro?. Es que aún piensan que son objeto de estudio? es decir, enfermos.
No, no es así.
Pero lo peor es cuando son los mismos homosexuales quienes juegan a eso, a sacar del clóset a otros. Los mismos que han sido discriminados, pasan a ser discriminadores. Pareciera que hay más estupidez que oxígeno en este mundo.
A fin de cuentas, cada cual hace lo que le plazca con su anatomía.
Sólo nos queda como aprendizaje que existe una clara diferencia entre ser gay y ser maricón.

Un abrazo,

Claudio.

febrero 17, 2009

Esa es mi historia.

Hace un tiempo conversaba con un amigo y me decía que el problema que tengo, entre otros más que no viene al caso comentar ahora, es que tengo un patrón de gusto errado para mí. Onda siempre me gustan iguales, con rollos, dubitativos, lindos, enrollados, y cuanta cosa más.
Hace unas semanas conocí a un chico, en verdad el lugar no era el mejor, pero bueno uno conoce donde puede y punto. Ahora sí, lo sé, partiendo por el lugar poco futuro se le veía a la cosa, pero bueno, me dio su número y dirección de correo electrónico, dijo que se conectaría al messenger en la noche. Pensé que en verdad sólo lo dijo por decir algo, pero no al final sí se conectó y propuso que nos juntáramos, pero al final no pudimos, postergando el reencuentro hasta el día siguiente.
Lo pasé bien, tus ojos son preciosos, hacía tiempo que no sentía bien, me morí de la risa. Llegué en bici a tu casa, y me viniste a dejar en auto. Cuando te despediste vi una mirada especial. Sólo tú puedes llegar a buscarme a las 3:00 am, no te creía, pero lo hiciste! Jajaja... y yo que te dije que sí lo hicieras sólo para ver si lo harías, y me salió el tiro por la culata.
Al día siguiente nos volvimos a ver, me reí mucho contigo, quedamos en hacer varias cosas durante la semana. Fue 'brígido'... ¿qué fue lo 'brígido'?Al final no pasó nada... He ahí el patrón, el enrollado, el complicado... Y pensar que te dije que eras uno de los más claritos. Me dijiste que no, y como tú te conoces más que yo, acertaste.
Es raro, siempre me transformo en 'su pañuelo de lágrimas' cuando en verdad, no quiero ser su amigo, quiero ser su pareja. Pero termino siendo 'un buen amigo', el tipo que los escucha, que los aconseja, porque 'no toda la gente sabe tu historia, necesitas que alguien te escuche y yo soy el único que conoce toda tu historia' Cueck... yo que quería algo, creía que podía haber algo entre nosotros... Nada.
Ya me he enrollado bastante, no la he pasado bien. Pucha, eres especial, con todos tus rollos, eres lindo, pero sé que no soy lo que tú quieres, no quiero escuchar de nuevo 'me gustaría que me gustaras, pero no me gustas'. Sé por eso que tampoco la voy a pasar bien contigo, que me voy a enrollar, voy a querer estar contigo, pero tú no.Uno sabe que hay cosas que le gustan, pero también le hacen mal.
Eres como el azúcar para un diabético, la sal para un hipertenso.
Un placer culpable.

Esa es mi historia, brígido.
Yo, Claudio.